El sector que te enseña a diseñar
No hay mejor escuela de UX que diseñar para educación. Si la interfaz confunde al alumno, no aprende. Si no aprende, el producto fracasa. No hay margen para diseño bonito pero inútil.
En 10 años trabajando en formación aprendí más sobre diseño de producto que en cualquier curso, libro o conferencia.
Lección 1: La complejidad es el enemigo
Las plataformas educativas tienden a acumular funcionalidades. Foros, calendarios, notas, progreso, gamificación, certificados, chat… Cada feature parece necesaria de forma aislada. Juntas, crean un monstruo.
Lo que aprendí: Cada elemento que añades compite por la atención del alumno. Y la atención es el recurso más escaso en educación online.
Lección 2: El progreso visible motiva más que los badges
Probamos gamificación con puntos, badges y rankings. Funcionó las primeras 2 semanas. Después, nadie los miraba.
Lo que sí funcionó fue algo mucho más simple: una barra de progreso clara y honesta. Saber que llevas el 40% del curso completado motiva más que 50 badges.
Lo que aprendí: La motivación real viene de sentir avance, no de recompensas artificiales.
Lección 3: Mobile no es opcional (y nunca lo fue)
En 2016, el 30% del tráfico de nuestras plataformas venía de móvil. En 2024, el 68%. Los alumnos estudian en el metro, en la cama, en la cola del supermercado.
Diseñar una plataforma educativa “desktop-first” es diseñar para el 32% de tus usuarios.
Lo que aprendí: Mobile-first no es una metodología de diseño, es respetar cómo la gente realmente usa tu producto.
Lección 4: El contenido largo necesita ritmo
Un curso online no es una landing page. Son horas de contenido que el alumno tiene que consumir. Sin ritmo visual, el agotamiento llega rápido.
Aprendí a diseñar “respiración” en el contenido: alternar texto con imágenes, vídeo con ejercicios, lectura con interacción. El diseño no es solo lo visual — es la cadencia.
Lo que aprendí: En contenido largo, el spacing y el ritmo son más importantes que la estética.
Lección 5: Los instructores no son diseñadores (y no deben serlo)
El mayor error que vi repetirse fue darle a los instructores demasiado control sobre el diseño. WYSIWYG editors donde podían cambiar colores, fuentes y layouts. El resultado: inconsistencia total.
La solución fue diseñar sistemas restrictivos pero elegantes. Templates con pocas opciones pero bien diseñadas. El instructor se centra en el contenido, el sistema se encarga del diseño.
Lo que aprendí: Las mejores herramientas son las que limitan las malas decisiones sin limitar la creatividad.
Lo que me llevo
10 años en educación me convirtieron en un diseñador obsesionado con la claridad, la simplicidad y el respeto por el tiempo del usuario. Son principios que aplico a todo lo que diseño hoy, sea una plataforma educativa o un portfolio personal.